El sector manufacturero está atravesando una escasez de mano de obra que, según las previsiones, se prolongará en el futuro. Para 2030, habrá un déficit de 2,1 millones de puestos de trabajo cualificados sin cubrir, lo que supone un coste de oportunidad de 1 billón de dólares al año. En un mundo pospandémico en el que la tasa de desempleo está disminuyendo en prácticamente todos los sectores, la dificultad persistente para cubrir las vacantes dibuja un panorama sombrío para los fabricantes: Estados Unidos carece de los recursos humanos esenciales que impulsan la innovación, y no hay suficientes trabajadores no cualificados dispuestos a adquirir estas competencias fundamentales.

Una brecha de competencias cada vez mayor que tiene su origen en las escuelas

En una encuesta realizada por Nuts, Bolts & Thingamajigs (NBT), la fundación de la Asociación Internacional de Fabricantes y Productores, un sorprendente 52 % de los adolescentes entrevistados mostró un interés nada desdeñable por una carrera profesional en el sector manufacturero. Otro 21 % se muestra indeciso respecto a la industria manufacturera como opción profesional. Al preguntarles por los motivos de su elección, el 61 % de los adolescentes señaló la necesidad de una carrera profesional como principal obstáculo para optar por una carrera en la industria manufacturera, seguido de la remuneración (17 %) y las perspectivas de desarrollo profesional (15 %). Para estos adolescentes, una carrera en la industria manufacturera no ofrece ni buenas perspectivas profesionales ni condiciones laborales satisfactorias.

Lo que revelan estas cifras no es simplemente un desinterés generalizado por las carreras profesionales en el sector manufacturero entre los adolescentes, sino también una percepción errónea persistente de la industria manufacturera en su conjunto. Aunque el sector manufacturero se ha transformado significativamente en la última década con la introducción de herramientas digitales como la inteligencia artificial, la automatización y IIoT, la industria sigue padeciendo el estigma de ser un ámbito que requiere mucha mano de obra y poco cualificada. Una encuesta realizada por Deloitte en 2015 reveló que la mayoría de los estadounidenses cree que el sector manufacturero de EE. UU. se está debilitando y que muchos ciudadanos estadounidenses disuaden a sus hijos de seguir carreras en este sector, decantándose por otras industrias que consideran más estables.

A medida que el relevo generacional se produce de forma lenta pero segura, la brecha de concienciación también se amplía. Los baby boomers son muy conscientes de la importancia de la industria manufacturera y de cómo esta se convirtió en una ventaja competitiva de EE. UU., pero es posible que los millennials y la Generación Z no compartan esa conciencia. En comparación con los baby boomers, que durante mucho tiempo han constituido la principal fuerza laboral del sector manufacturero, los trabajadores más jóvenes se preocupan más por encontrar sentido y valores en su trabajo diario que por la estabilidad económica y la seguridad laboral. La razón fundamental de este desinterés es, de hecho, la creencia de que el sector manufacturero no resulta gratificante ni satisfactorio.

Reavivar el interés por la industria manufacturera entre las generaciones más jóvenes

La brecha de competencias se está ampliando a medida que la educación sigue sin estar a la altura de los avances tecnológicos en el sector manufacturero. Mientras que la industria manufacturera ha entrado en la era de la transformación digital, la formación en este ámbito sigue estancada en la era industrial. La enseñanza se basa principalmente en los libros de texto, que sencillamente no pueden seguir el ritmo de los cambios que se producen a cada hora en las naves de producción.

Para reavivar el interés por las carreras profesionales en el sector manufacturero y resolver de una vez por todas la escasez de mano de obra en este sector, es necesario que la formación en este ámbito ofrezca una imagen mejor y más actualizada del sector, así como una mayor exposición al sector en su conjunto.

En la imagen: acabar con el estigma que rodea al sector manufacturero como una profesión no cualificada y con pocas perspectivas es la clave para cambiar la percepción que tiene el público de este ámbito. A medida que la automatización siga avanzando en el sector manufacturero, los trabajadores serán cada vez más valiosos, no menos. Las empresas manufactureras necesitan ahora trabajadores capaces de trabajar en armonía con las máquinas y de utilizarlas para mejorar la eficiencia y la productividad. Esta adopción de la tecnología abre nuevas oportunidades para la mejora de las competencias de los trabajadores del sector manufacturero.

En el estudio de Deloitte de 2018 sobre la mejora de las competencias en el sector manufacturero, el 50 % de las empresas manufactureras afirmaron haber adoptado la automatización y señalaron que la competencia más importante para su plantilla sería el pensamiento crítico. Los datos de Emsi Burning Glass muestran que la demanda de directivos con competencias en tecnologías emergentes en el sector manufacturero ha aumentado un 126 % de media, un ritmo mucho más rápido que el incremento medio del 72 % registrado en todos los puestos de trabajo del sector durante este periodo. El 75 % de los fabricantes que participaron en la misma encuesta identificaron la mejora de las competencias y el reciclaje profesional como el principal motor del éxito en la próxima década. Los fabricantes necesitan trabajadores con competencias avanzadas y están dispuestos a invertir en el desarrollo de esas competencias entre los trabajadores más jóvenes.

Sobre la experiencia práctica: conocer el sector manufacturero en su conjunto implica salir del aula y aprender de la experiencia, en lugar de hacerlo a través de los libros de texto. Los trabajos en el sector manufacturero ya no son aburridos ni mecánicos: los trabajadores de primera línea cuentan ahora con tecnologías que les permiten participar en los procesos de resolución de problemas y toma de decisiones, lo que tiene un impacto significativo en la línea de producción. Hoy en día, para realizar bien el trabajo se requiere algo más que diligencia. Los trabajadores utilizan a diario su creatividad y su pensamiento innovador para resolver problemas complejos e impulsar mejoras continuas en la planta de producción.

La colaboración entre las instituciones educativas y las empresas manufactureras ofrece a los estudiantes una buena oportunidad para conocer de primera mano el sector manufacturero y formarse su propia opinión sobre él basándose en observaciones del mundo real. Según los Institutos de Fabricación, el 84 % de los estudiantes que asistieron a los eventos del MFG Day organizados por entidades del sector manufacturero salieron «más convencidos de que la industria manufacturera ofrece carreras profesionales interesantes y gratificantes». El 71 % de los estudiantes afirmó que «era más probable que hablaran a sus amigos, familiares, padres o compañeros sobre el sector manufacturero tras asistir a un evento». El 64 % de los estudiantes afirmó que «se sentía más motivado para seguir una carrera profesional en el sector manufacturero». El contacto con la realidad no solo convence, sino que inspira a la próxima generación de creadores.


A medida que el sector manufacturero sigue avanzando en su transformación digital, es importante recordar que los trabajadores siguen siendo el activo más importante, y que desarrollarse de forma sostenible implica formar e inspirar a la próxima generación de trabajadores para que diseñen, construyan e innoven. El sector manufacturero está experimentando un cambio fundamental para prepararse para una generación más joven de trabajadores, nativos digitales y rebosantes de creatividad. Ahora es el momento de hacerles saber algo muy importante: estamos preparados para ayudarles a labrarse una carrera profesional gratificante.