Todas las empresas manufactureras se esfuerzan por mejorar la eficiencia productiva en sus fábricas para obtener y mantener una ventaja sobre sus competidores. Para ello, los fabricantes deben plantearse mejorar la eficiencia tanto en su cadena de suministro como en la propia planta de producción.
Una de las principales formas en que las empresas pueden obtener resultados rápidos es aprovechando al máximo los activos de que disponen para maximizar la producción y minimizar el desperdicio.
La mejora de la eficiencia en la producción se traduce en una menor inversión de recursos en el proceso de fabricación, lo que conlleva un aumento de los beneficios, una mayor seguridad para los empleados y una clientela satisfecha, entre otras ventajas.
Sin embargo, conviene señalar que la eficiencia en la producción no significa que las empresas deban desmantelar sus fábricas para hacerlas más eficientes. Esto no solo pone en peligro los protocolos de seguridad de los empleados, sino que también puede perjudicar considerablemente la calidad del producto.
Estas situaciones se dan con frecuencia cuando algunos fabricantes confunden la productividad con la eficiencia.
La diferencia entre productividad y eficiencia en el sector manufacturero
En el ámbito de la fabricación, la productividad consiste en producir el mayor número posible de artículos en la cadena de montaje. Por lo tanto, no importa si los productos están a la altura o cumplen los requisitos.
Del mismo modo, la eficiencia también implica un aumento del volumen de producción. Sin embargo, va más allá para garantizar que los productos se fabriquen teniendo en cuenta la calidad. Además, la eficiencia garantiza que se utilice la cantidad justa de energía y materiales para aumentar el volumen de producción sin sacrificar la calidad.
Por lo tanto, la productividad es solo uno de los elementos que conforman la eficiencia productiva.
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Cómo calcular la eficiencia de la producción
Para evaluar con precisión la eficiencia productiva de tu planta, debes comparar el ritmo de producción real en la planta con el ritmo de producción estándar. El ritmo de producción estándar se refiere al trabajo realizado durante un periodo de tiempo específico y normalizado.
Por ejemplo, es posible que hayas diseñado la línea de producción para fabricar 200 productos terminados en un solo día. O 50 unidades de una pieza concreta por hora. Este es el ritmo de producción estándar.
Sin embargo, la realidad en la planta de producción suele ser casi siempre diferente. Por ejemplo, es posible que, al final del día, el ritmo de producción real sea, en última instancia, de solo 120 productos terminados.
Eficiencia de producción = (Rendimiento real / Rendimiento estándar) × 100
En este caso, (120/200) × 100 = 60. Por lo tanto, la eficiencia de producción de esta línea de producción hipotética es del 60 por ciento.
Se trata de un indicador clave que los fabricantes deben optimizar si desean aprovechar las ventajas de una producción eficiente.
Cómo mejorar la eficiencia productiva en un entorno industrial
Para mejorar la eficiencia de la producción —y la rentabilidad—, es necesario realizar algunos cálculos para establecer una referencia a partir de la cual trabajar.
En el ejemplo anterior, conocer el ritmo de producción real es una forma de evaluar cuál es el nivel de eficiencia diario de la línea. A partir de ahí, la empresa puede poner en marcha estrategias para detectar ineficiencias y mejorar sus operaciones.
A continuación, te mostramos los pasos prácticos esenciales para hacer esto realidad.
Analizar el flujo de trabajo en la fábrica
Mejorar la eficiencia en una operación de fabricación lleva algo de tiempo, sobre todo porque hay diversas estaciones que pueden afectar al proceso. Por lo tanto, los fabricantes deberían analizar el flujo de trabajo para identificar los cuellos de botella y las áreas que reducen la eficiencia.
Algunas soluciones de fabricación ayudan a simplificar el seguimiento y el análisis de la producción, lo que garantiza que las empresas puedan supervisar adecuadamente cada fase de la producción.
Posteriormente, debes aplicar los cambios en la práctica y realizar un seguimiento de cualquier mejora o deterioro en el rendimiento. Este tipo de análisis permite a las empresas manufactureras identificar qué deben mantener y qué deben eliminar para garantizar que los flujos de trabajo de fabricación funcionen de manera eficiente.
Invertir en tecnología avanzada
La llegada de la Industria 4.0 ha permitido aumentar la productividad en las plantas de producción, con muchos menos recursos y una reducción de los gastos generales a largo plazo. Como consecuencia, cada vez más empresas manufactureras invierten en tecnología y la actualizan para ser más competitivas.
La implantación de las herramientas y la maquinaria adecuadas puede tener un impacto enorme a la hora de optimizar la producción. Sin embargo, esto no significa que toda la fábrica deba ser una zona libre de intervención humana. De hecho, la adquisición de máquinas que potencien la productividad humana sitúa a tu empresa en el camino correcto hacia una mayor eficiencia.
Además del hardware, se han introducido soluciones tecnológicas más modernas que mejoran el trabajo en la planta y la gestión general de la fábrica.
Esta modernización también se aplica a la gestión de su cadena de suministro. La automatización de los procesos en este ámbito contribuye a garantizar que en ninguna fase del proceso de fabricación falten los materiales pertinentes y necesarios.
Organizar la distribución del espacio de producción
La distribución de la planta de fabricación desempeña un papel fundamental a la hora de aumentar la eficiencia productiva. Esto se debe principalmente a que agiliza el movimiento de las materias primas, los empleados, los productos en proceso y los productos terminados.
Por ejemplo, los empleados que trabajan en la planta deben poder acceder fácilmente a las herramientas. Además, los productos terminados deben estar cerca de la zona de embalaje, que a su vez debe estar cerca del almacén o de las instalaciones de almacenamiento.
Esta disposición lógica de las áreas de trabajo y las herramientas ofrece a los empleados una experiencia de uso intuitiva, lo que mejora la eficiencia a lo largo de la línea de producción.
Mejorar las competencias de la plantilla
Aunque mejorar la eficiencia en la producción pueda dar a entender una aplicación total de la fabricación ajustada, esto no debería significar que las empresas deban sustituir a los empleados por máquinas. Por el contrario, se puede ofrecer a la plantilla una mejor formación para que trabaje con la tecnología.
Además, los empleados deben recibir una formación que vaya más allá del mero manejo de los equipos. Hay que formarles para que cumplan las políticas de buenas prácticas más recientes, seguras y eficaces en todas las fases del proceso de fabricación.
Por lo tanto, tal y como se ha indicado anteriormente, deberías identificar las deficiencias y elaborar procedimientos operativos estándar que los empleados deban seguir para que sean más productivos y eficientes.
Adoptar un mantenimiento preventivo
El tiempo de inactividad de las máquinas afecta de manera significativa a la eficiencia de una línea de producción. Al fin y al cabo, si una máquina no está en funcionamiento, se producen atascos en la línea de producción. Algunas zonas de la línea se verán saturadas, mientras que otras carecerán de los insumos necesarios para mantener su productividad.
Por ello, es aconsejable llevar a cabo un mantenimiento preventivo para que las máquinas estén siempre operativas cuando sea necesario. Invertir en un software que informe al personal pertinente sobre el estado de funcionamiento de una máquina concreta facilita aún más esta tarea.
Reducir el desperdicio de materiales
Varias operaciones ineficientes generan una gran cantidad de residuos de material procedentes de sus procesos de fabricación. De forma indirecta, esto encarece el coste unitario de producción de los productos, ya que una parte significativa de la materia prima queda sin utilizar, lo que reduce el margen de beneficio.
Sin embargo, dependiendo del tipo de productos fabricados, parte de estos residuos puede reciclarse e incorporarse a la cadena de producción. Como alternativa, estos materiales también pueden utilizarse para fabricar productos distintos de aquellos de los que proceden los residuos.
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Conclusión
En última instancia, la eficiencia en la producción puede ser un indicador clave que permita mejorar la productividad y, al mismo tiempo, minimizar los efectos negativos asociados a las mejoras en la eficiencia.
Aprovechar las soluciones diseñadas para ayudar a realizar un seguimiento y analizar todas y cada una de las fases de la producción es un primer paso fundamental para comprender en qué punto se encuentra tu empresa, y facilita cada vez más la identificación y resolución de los cuellos de botella en todas tus operaciones.
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