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¿Qué significa democratizar la tecnología y cómo se crean nuevas pilas tecnológicas que ayuden a los fabricantes a replantearse por completo sus estrategias digitales?
Han ocurrido muchas cosas en la evolución de la tecnología como para que nos planteemos esta pregunta.
El debate sobre la reducción de las barreras técnicas lleva años sobre la mesa, pero el gran impulso que han experimentado las plataformas sin código ha cobrado fuerza en los últimos años. Se podría atribuir esto a la falta de capacidades técnicas necesarias para crear plataformas sin código robustas e intuitivas, pero la realidad es que la cultura digital aún no había alcanzado su plena madurez.
¿Cómo ha evolucionado la tecnología digital y cómo han crecido la comunidad y la cultura digitales a la par que esas tecnologías? Repasemos la historia.
Capítulo uno: Historia del No-Code
En términos sencillos, la democratización de la tecnología significa hacer que esta vaya más allá del ámbito de los ingenieros de software y ponerla al alcance de todos. Y si lo analizamos en el contexto del desarrollo de software y la creación de aplicaciones, la historia de la informática nos ofrece una buena perspectiva de cómo hemos llegado hasta aquí.
Retrocedamos un momento en el tiempo para comprender de dónde venimos.
IBM Tipo 704 (1957)
Lo que se ve en la imagen de arriba es el IBM tipo 704 de 1957. Fue el primer ordenador fabricado en serie y ocupaba todo un cuarto. Este ordenador era sumamente complejo y utilizaba lenguajes de programación como Fortran y LISP, que en aquella época solo conocían unas pocas personas. Aunque estos lenguajes siguen utilizándose hoy en día, la curva de aprendizaje sigue siendo muy pronunciada.
DEC PDP-8 (1965)
Ahora avancemos diez años en el tiempo. Este DEC PDP-8 de 1965 fue el primer ordenador central asequible fabricado por Digital Equipment Corporation. Se fabricaron miles de unidades y, como consecuencia, la comunidad de desarrolladores pasó de contar con unas pocas decenas a cientos y, finalmente, a miles.
Commodore PET 2001, Apple II, TRS-80 (1977)
Una década más tarde llegó la revolución de los ordenadores personales, y empresas como Commodore y Apple crearon los ordenadores personales. Este fue el verdadero inicio del desarrollo de aplicaciones y el origen de la cultura hacker primitiva. Esto revolucionó y amplió el número de desarrolladores —que en la era del DEC PDP-8 se contaban por miles— hasta alcanzar los millones de personas dedicadas a la programación de software.
CERN HTTPD (1991)
La siguiente gran innovación fue Internet. Tal y como decía la pegatina del primer servidor: «Esta máquina es un servidor, ¡NO LA APAGUE!», Internet permitió realmente que cualquiera que tuviera un editor de texto se convirtiera en editor. Y esto abrió las puertas de la programación a millones de personas más.
iPhone de Apple (2007)
Y, por último, aparecieron los teléfonos inteligentes, que integraron diversas aplicaciones en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Ahora vivimos en un mundo impulsado por las aplicaciones, y su proliferación ha llevado a que muchas más personas se dediquen a desarrollar software, ya sea para uso personal o empresarial. Y este es el punto de partida del debate sobre el desarrollo sin código y el desarrollo ciudadano.
Las plataformas sin código y las plataformas locales llevan ya un tiempo entre nosotros, pero, lamentablemente, se han diseñado fundamentalmente para ingenieros y profesionales de TI. Se crearon para que quienes ya tenían conocimientos de desarrollo de software pudieran ahorrar tiempo y dinero, ya que crear aplicaciones desde cero resultaba muy costoso.
Sin embargo, en los últimos años, el «no-code» ha adquirido una mayor utilidad. Ha proporcionado una ventaja competitiva a las empresas que intentan mantenerse al día con el ritmo de las necesidades de los consumidores y los mercados dinámicos. Y ahora, el «no-code» se ha convertido en una parte integral de la mayoría de las pilas tecnológicas estándar, tanto entre los desarrolladores de software profesionales como entre otros puestos no técnicos.
A continuación se presentan algunos ejemplos de cómo el «no-code» se ha convertido en un elemento esencial para seguir el ritmo de las necesidades empresariales:
Lo que tienen en común estos tipos específicos de soluciones «no-code» es que pueden ser utilizados fácilmente por personas que no son desarrolladores de software. El auge del «no-code» no es solo una moda, sino una prueba de la creciente importancia que está adquiriendo la democratización de la tecnología.
Capítulo dos: No-Code la tecnología operativa
Hablemos ahora del «no-code» en el contexto de la tecnología operativa (OT).
Incluso en el ámbito de la tecnología operativa (OT), este concepto de «sin código» no es del todo nuevo. Hace unos veinte años, existían herramientas como Wonderware que allanaron el camino y dieron lugar a una nueva clase de interfaces hombre-máquina (HMI) que se creaban mediante la técnica de «arrastrar y soltar». Sin embargo, esa generación de herramientas «sin código» se centraba en los ordenadores personales (PC) o los controladores lógicos programables (PLC), y en la era de la computación en la nube, la forma en que trabajamos con la tecnología y cómo entendemos la conectividad en red exige una pila tecnológica de base diferente.
En primer lugar, debemos saber quiénes son los usuarios finales de la tecnología operativa sin código. Resulta que alrededor del 20 % de la población activa mundial está compuesta por operarios de primera línea que, por lo general, no disponen de un puesto de trabajo fijo y trabajan directamente en las plantas de producción. Estos trabajadores de primera línea necesitan tantos datos dinámicos como cualquier otro trabajador del conocimiento, y requieren acceso a las herramientas adecuadas para obtener los datos que necesitan a fin de mantener su competitividad.
Sus entornos de trabajo son sumamente complejos, con células de trabajo, sensores, bancos de trabajo, cintas transportadoras y sistemas de back-end, lo que conforma un entorno tanto físico como digital; por ello, necesitan un sistema que sea igual de dinámico para dar soporte a todos estos elementos en constante movimiento.
La forma tradicional de trabajar, que suele ser el enfoque centrado en el MDS, puede basarse en modelos de datos estáticos que ralentizan el proceso de producción y no hacen más que encarecer los costes.
Es aquí donde el «no-code» destaca realmente frente a los sistemas tradicionales.
Transformación digital de abajo arriba en el ámbito de la tecnología operativa
A la hora de desarrollar una solución sin código para la tecnología operativa en la era de la nube, no se trata únicamente de destinar el tiempo o los recursos económicos suficientes. Lo más importante es que los trabajadores de primera línea participen activamente en la transformación digital.
Tal y como hemos visto con la evolución de cualquier iniciativa «no-code», la cultura digital debe seguir el mismo camino. Por lo tanto, la introducción de plataformas «no-code» no puede imponerse a los trabajadores de primera línea de forma jerárquica. El cambio debe producirse de abajo hacia arriba.
Según un estudio de Gartner publicado recientemente, la principal razón por la que las empresas invierten en sistemas MES es mejorar la capacidad de los empleados para tomar decisiones clave por sí mismos. Esto significa que las organizaciones invierten en sistemas digitales por las mismas razones por las que el «no-code» está transformando el futuro del trabajo. El «no-code» permite a las personas hacerse cargo de las herramientas y del flujo de trabajo de datos que generan. Devuelve el poder a los trabajadores de la planta de producción.
He aquí un breve ejemplo de «sin código» para la tecnología operativa:
Esta es la biblioteca de aplicaciones Tulip, una colección de aplicaciones basadas en las mejores prácticas y casos de uso del sector manufacturero. La biblioteca cuenta con comandos lógicos y interfaces de usuario prediseñados y configurables que, en esencia, son aplicaciones listas para usar en diversos tipos de operaciones. Y todo ello se puede llevar a cabo sin necesidad de escribir una sola línea de código ni de implementar integraciones de sistemas.
Al observar cómo nuestros clientes crean sus aplicaciones, hemos identificado siete factores clave que hacen que las soluciones sin código resulten una experiencia satisfactoria para los usuarios.
Estos son los temas recurrentes:
Facilidad de uso: crear aplicaciones debería ser tan sencillo como crear una presentación de PowerPoint.
Una solución fácil de integrar con los sistemas existentes, ya sean sistemas de backend, sistemas heredados, ERP o servicios web.
Las herramientas de tecnología operativa sin código deberían incluir elementos de análisis que ayuden a comprender qué ocurre con los datos que recopilan las aplicaciones.
Y todo ello debe llevarse a cabo sin comprometer el control ni el cumplimiento normativo, incluido el respeto de normas como las GxP o la ISO.
El contenido y los conocimientos compartidos proporcionan a las personas los recursos necesarios para el autoaprendizaje.
Una comunidad en la que esos conocimientos de código abierto puedan reutilizarse y volver a compartirse para acelerar el ciclo de trabajo.
Una verdadera conexión entre el mundo digital y el mundo físico: cómo los equipos de recopilación de datos en el borde se comunican con otros sensores y máquinas teniendo en cuenta al trabajador humano.
El impacto del No-Code la terapia ocupacional
La tecnología operativa sin código se impondrá rápidamente y tendrá un enorme impacto en el sector.
Solo en los últimos 12 meses, hemos visto cómo nuestros clientes han creado más de 18 000 aplicaciones para todo tipo de tareas en sus operaciones. Pero lo que resulta aún más emocionante es que estas aplicaciones han generado más de 15 millones de puntos de datos que antes eran imposibles de obtener, pero que resultaban fundamentales para que los clientes pudieran gestionar sus negocios.
Sin embargo, el impacto de la tecnología operativa sin código no se limita a las cifras. Lo que la hace especialmente significativa es que fomenta el desarrollo ciudadano y un movimiento encaminado a apoyar la creatividad de los trabajadores.
Esto es lo que dijo en una ocasión Taiichi Ohno, ingeniero industrial y creador del Sistema de Producción de Toyota.
Al igual que el «estilo Toyota», que no pone límites a la creatividad humana, es necesario dar rienda suelta a ese mismo potencial con el «no-code» de OT. Los trabajadores de primera línea deben acudir a la planta de producción no para trabajar, sino para pensar y resolver problemas. Y para ello, necesitan las herramientas adecuadas.
Este impacto de la promoción del desarrollo ciudadano en la práctica dará lugar a iteraciones más rápidas de los productos, lo que se traducirá en una adaptación más ágil a los cambios del mercado y en una mejora de la calidad y la productividad. Además, un mayor énfasis en el desarrollo ciudadano se traducirá en una plantilla más comprometida, lo que ya conlleva beneficios bien conocidos, como una mayor retención del personal, satisfacción laboral, productividad y un sentido de pertenencia. Y, como resultado de una plantilla altamente comprometida, las tecnologías de la información (TI) y las tecnologías operativas (TO) podrán finalmente integrarse.
Tres predicciones sobre el futuro de la terapia ocupacional
A continuación, les presento tres breves predicciones sobre el futuro de la tecnología operativa sin código:
Las empresas que doten a su plantilla de mejores herramientas tendrán más éxito.
El uso del término «no-code» irá desapareciendo, y acabará siendo simplemente la forma en que todo el mundo hace las cosas sin pensárselo dos veces.
La inteligencia artificial facilitará el trabajo de los desarrolladores ciudadanos al hacer que los datos sean más accesibles, optimizar los procesos entre personas y máquinas y potenciar las capacidades humanas.
Capítulo tres: Conclusión
La democratización de la tecnología no se produjo gracias a una sola empresa o sector. Fue impulsada por una revolución cultural en la que la tecnología tuvo que adaptarse a las personas y no al revés.
No obstante, esta democratización ha sido más lenta en algunos sectores que en otros, y la tecnología operativa está empezando a ponerse al día a un ritmo acelerado.
A lo largo de esta guía, le hemos presentado muchas de las formas en que la tecnología operativa sin código está transformando la forma de trabajar en primera línea.
Si le interesa saber cómo la tecnología operativa (OT) sin código puede transformar sus operaciones, póngase en contacto con nosotros.
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